Reciclar en casa: ¿cómo podemos hacerlo?

Reciclar en casa: ¿cómo podemos hacerlo?

El reciclaje doméstico sólo consume una ínfima cantidad de tiempo y esfuerzo, pero ofrece un beneficio sustancial, tanto para las personas, como para el ambiente. Sabiendo cómo reciclar en casa se le echa una mano al planeta. Además, reutilizar artículos que, de otra forma, se tirarían a la basura, alimenta la creatividad, permite ahorrar dinero y reduce el consumo de energía y de recursos naturales. Una relación de la que todo el planeta puede beneficiarse a partir de algo tan soso como la basura.

¿En qué consiste el reciclaje?

Esta palabra está en boca de todos en los últimos tiempos, pero ello no implica que todos sepan lo que significa. Reciclar es el proceso de convertir aparentes desechos en artículos y materiales nuevos y utilizables. Por ejemplo, periódicos, cartón, vidrio, plásticos, y casi todas las cosas que tenemos en casa y que se tiran a la basura pueden ser recicladas o, cuando menos, tienen el potencial para ser reutilizadas una segunda vez.

El reciclaje es, de hecho, una excelente herramienta para conservar los recursos naturales y ahorrar energía a nivel mundial. Reciclar una tonelada de papel puede ahorrar más de 26.000 litros de agua y evita que se talen 17 árboles. Así que, ¿por qué no contribuir con el cuidado del entorno y de los recursos partiendo desde nuestro propio hogar?

Reciclar, reutilizar, transformar: todo comienza en casa

La tarea de reciclaje y de aprovechamiento de materiales de desecho comienza desde el momento en que disponemos de algo para tirar al cubo de la basura. Lo primero que debes hacer –lo más importante, quizás– es reflexionar si ese elemento que vas a tirar es, efectivamente, algo que no se puede aprovechar más tal como está. O si le pueden hacer modificaciones, darle otro uso, que lo pueda usar alguien más…

¿Tienes ropa que ya no te queda bien? ¡Dónala! Hay infinidad de instituciones que darán buen uso a esas prendas que ya no vas a usar. Solo haz una llamada y alguien se encargará de pasar a recoger lo que tengas para donar, si es que no puedes o no deseas llevar o enviar el paquete tú mismo. No importa que la ropa sea vieja, solo asegúrate de que esté limpia y en razonable buen estado.

Hay más “basura” a la que puedes dar buen uso en casa, aunque a primera vista no lo parezca: los cestos de mimbre, aunque estén deteriorados, pueden servir para poner plantas en el jardín o la terraza; las tapas de las botellas de refresco pueden convertirse en una obra de arte muy personal; las botellas de vino transformarse en vasos, los botes de mermelada sirven para guardar pequeños elementos…

Antes de tirar algo al cubo de la basura, trata de mirarlo con imaginación. Y si no se te ocurre nada, pero te has quedado con la espinita, date una vuelta por internet y conseguirás millones de ideas para hacer cosas útiles o bonitas usando material de desecho.

 

¿Cómo podemos reciclar lo que no vamos a reutilizar?

Si está decidido a que algo va, definitivamente, al contenedor de la basura, entonces, deberás desecharlo de acuerdo al tipo de elemento de que se trate.

Colocar un cubo o contenedor para cada tipo de desecho es, seguramente, la opción ideal. El problema es que no todos los hogares cuentan con espacio suficiente en casa para disponer de varios contenedores. Una solución es emplear un contenedor que posea separadores internos; de esta manera, no se mezclarán los desechos.

Eso sí, ten en mente que reciclar en casa debe ser una tarea fácil. Procura que los contenedores sean fácilmente accesibles y que estén ubicados en una zona visible y transitada, como la cocina, donde se puedan ver y utilizar. Elige un sistema de reciclaje sencillo que todos puedan entender, incluso los niños. Recurre a pegatinas, letreros, colores: que esté destinado a los desechos no implica que no pueda combinar con el resto de decoración.

Entendiendo los colores para poder reciclar en casa

Para el mejor manejo y aprovechamiento de los desechos, los colores contienen una clasificación para el vertido de los residuos en los contenedores:

  • Verde para el vidrio.
  • Azul para papel y cartón.
  • Amarillo para latas, plástico y bricks.
  • Marrón para residuos orgánicos.
  • Gris para desechos mezclados o contaminados.

Es importante consultar las normas y directrices de la comunidad en la que resides, pues esta clasificación y colores podrían variar. Asegúrate de usar en casa el mismo estándar que sigue tu comunidad para que te resulte más fácil colocar los desechos en el contenedor adecuado.

Tener conciencia medioambiental no es una pose para el selfie del Día de la Tierra y nada más. El reciclaje es una forma de vida y, como ves, en tus manos está el contribuir a minimizar el vertido de desperdicios y ayudar a cuidar el planeta y sus recursos. Se trata de algo fácil de incorporar a la rutina de todos los días. No dejes de hacerlo.

 

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