El teléfono móvil ya era antes de la cuarentena una extensión del brazo de muchas personas. Pero durante el confinamiento el uso de este dispositivo se ha disparado todavía más y la adicción está provocando cuadros de ansiedad alarmantes. Esta adicción al móvil hace que muchos estén pendientes de sus mensajes y aplicaciones las 24 horas del día y que si algo no funciona correctamente entren en pánico.

Muchos adultos y jóvenes sufren este trastorno y ocupan prácticamente todo su tiempo libre en redes sociales y plataformas que les hacen perder tiempo de calidad, sin tener en cuenta otras opciones de ocio saludables. En el caso de los adolescentes, es algo que preocupa mucho a los padres, porque no saben cómo lidiar con esto sin que la relación con sus hijos se vea afectada.

Para aportar un poco de luz en este asunto hemos hablado con Elisabet Aulet, psicóloga y psicoterapeuta especializada en crisis y relaciones familiares.

¿Quiénes son más propensos a ser adictos al móvil?

Todos podemos tener números para caer en cualquier adicción. Hay muchas teorías diferentes, como algunas que defienden que hay ciertos tipos de personalidad más propensa.

Pero si nos referimos a cierto área de población, cualquier persona puede verse afectada, porque a la hora de caer en una adicción influye el cómo estamos con nosotros mismos y cómo están todas las áreas de nuestra vida. Si todo esto está funcionando de forma sana, no tiene por qué suceder. 

Todos pensamos que los adolescentes son más propensos a caer en una adicción como esta, pero esto solo se dará si no tienen límites o algo en ellos no funcione de forma saludable. Pueden sentirse solos, perdidos, inseguros y no saben qué hacer con estas sensaciones, por lo que aparecen los conflictos con las pantallas.

adolescente adicto al móvil

¿Qué síntomas indican una adicción al móvil?

El principal síntoma es dejar de lado áreas y actividades de su vida por el hecho de estar pendiente del móvil. No son capaces de poner límites ni dejan que nadie se los ponga, ya que no saben diferenciar qué es un buen uso y qué es abuso.

Los adolescentes justifican este uso desmesurado con el hecho de que ellos se relacionan a través de las aplicaciones y tienen sus amigos en la red, pero esto nunca debe ser así. Las relaciones sociales deben ser cara a cara porque tenemos la necesidad de prácticar y cuidar nuestras habilidades sociales. Que todos sus lazos con otras personas sean a través de pantallas, es otro indicativo de la adicción al smartphone.

¿Es similar a la adicción de sustancias como el tabaco y la cocaína? ¿Se trata igual?

El funcionamiento es similar, porque no eres tú quien dirige tu vida, sino aquello con lo que tienes el problema. 

Hay tratamientos muy enfocados en disminuir el consumo de sustancias o de pantallas, pero creo que son pobres e incompletos. Para tratar cualquier adicción no se debe focalizar el problema en la sustancia o el objeto, sino trabajar en la raíz del problema: quién soy yo, por qué lo hago, qué busco, cómo puedo afrontar mis circunstancias… 

¿Qué medidas aconsejarías a los padres para que sus hijos hicieran un uso responsable del móvil?

En el caso de los adolescentes, los padres tienen que marcar límites, porque los hijos deben aprender cuándo toca utilizar el móvil y cuándo es momento de dedicar el tiempo a otras cosas. 

Sin embargo, no debemos quedarnos solo con esto, porque pueden surgir confrontaciones y discusiones en las que se acabe prohibiendo el móvil.

El móvil a un adolescente no se le puede prohibir, porque para ellos significa “formar parte de un grupo”. 

Además, es importante en cualquier proceso en el que trabajamos cómo hacer un buen uso de pantallas, esforzarnos porque aprendan a tomar buenas decisiones, ser responsable de sus actos y autónomo en su vida.

Es fundamental que los adultos seamos ejemplo: dejando el móvil de lado en las comidas, guardándolo en un cajón cuando vayamos a ver una película en familia, no estando horas pegados al móvil sin relacionarnos con las personas que están en casa…

Los padres deben dar ejemplo en el uso del móvil

Debemos ser aliados, nunca posicionarnos como enemigos de algo que para ellos es tan importante. Para ello, una buena actuación es interesarnos por lo que hacen en la red, por dónde navegan, pedirles que nos expliquen cómo hacen ciertas cosas para aprender de ellos… Así podremos aconsejarles desde dentro cómo deberían utilizarlo.

Muchas veces no somos conscientes de lo mucho que afecta cómo educamos a nuestros hijos en cualquier área desde pequeños para lo que harán de mayores. Dejar que un niño coma solo cuando ya tiene capacidad de hacerlo, puede ser un primer paso de educar en la autonomía y responsabilidad, que después le ayudará a sentirse seguro y tomar decisiones en pro de su salud y su bienestar.

¿Se puede superar la adicción al móvil sin ayuda profesional?

Cuando ya hablamos de una adicción que afecta a todas las áreas de su vida, necesitamos ayuda cualificada. Habitualmente, podemos actuar antes de que el problema llegue a este punto, analizando cómo se encuentra interiormente la persona que usa tanto el móvil y empezando por trabajar desde el interior.

¿Qué tips nos das para evitar la adicción al móvil en nuestros hijos?

  • Observar, sin alarmarnos, como están nuestros hijos a nivel emocional y cómo funcionan todas las áreas de su vida.
  • Involucrarnos e interesarnos por todos los ámbitos de su vida, para que nos vean como compañeros y no como enemigos.
  • Cuidar mucho el vínculo buscando momentos especiales con nuestros hijos para crear esa relación de confianza en la que disfrutemos del tiempo y experiencias juntos.
  • Educar la frustración y gestión emocional.
  • Advertir cuando de verdad existe un problema que afecta a todas las áreas para contar con ayuda profesional.

¿Eres una de esas personas que mira el móvil cada 5 minutos? No puedes ir a ningún lado sin él? ¿Sientes que tienes que estar informado las 24 horas para no quedarte fuera de lo que pasa? ¿Utilizas el móvil como alternativa fundamental cuando te sientes aburrido? Si cuando tienes tiempo libre solo se te ocurre acudir al teléfono, puedes estar empezando a crear esta adicción al móvil.

Una de las peores consecuencias del uso excesivo de la tecnología es que, después de estar horas mirando la pantalla, tenemos la sensación de que hemos desaprovechado el tiempo, de que nuestra vida no es tan productiva como la de las personas que vemos en redes, y eso nos provoca una sensación de culpa que nos lleva a sentirnos mal con nosotros mismos. Así que, lo mejor es que establezcas momentos puntuales para usar el móvil, y el resto del tiempo libre aproveches para realizar otras actividades de ocio que te enriquezcan y te hagan sentir bien.

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