El bisfenol A está en las botellas de agua, latas de refrescos, tickets de la compra… También lo hay, por ejemplo, en las conservas, en las bolsas para envasar la comida precocinada, en los famosos tuppers… Incluso en carcasas de ordenadores y electrodomésticos. Elementos que todos consumimos en nuestra rutina y que, desde ya, deberemos ir retirando.

Este mes de julio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicó una sentencia en la que confirma la inscripción del Bisfenol A como sustancia “extremedamente preocupante” debido a sus propiedades tóxicas para la reproducción humana.

Hace años que esta sustancia estaba en el punto de mira: prohibida en biberones de toda la Unión Europea, prohibida en España en los envases de alimentos para niños menores de 3 años y limitada en muchos juguetes. Sin embargo, es desde este último mes cuando se tiene plena certeza de sus efectos en la salud.

Afortunadamente, cada vez hay más productos que detallan en su envase que son libres de BPA. Así, además de ser respetuosos con la salud lo son con el medio ambiente, ya que este tipo de materiales están destrozando nuestra tierra y nuestros océanos. La clásica botella de plástico PET, es uno de los productos más perseguidos, porque su impacto en el medio ambiente ha alcanzado unas cifras aterradoras.

El impacto de las botellas PET en nuestro planeta

 “En Europa consumimos 994.430 toneladas de botellas de plástico al año porque bebemos 52.000 millones de litros de agua embotellada”, cuenta Vanessa-Sarah Salvo, coordinadora de la Delegación Surfrider España. “Esto supone que somos el cuarto país de Europa que más agua embotellada produce y el tercero que más consume, lo que provoca que estos envases sean entre el 75% y el 85% del total de la basura marina”, añade.

Nace Squeasy

Como alternativa a estos plásticos de un solo uso, se pusieron de moda las botellas de cristal como las BKR. Muchas celebrities aparecían en fotos con esta botella de vidrio sostenible recubierta de silicona. Es una buena alternativa, puesto que el cristal podemos reutilizarlo y reciclarlo. Sin embargo, su precio oscila entre los 25 y 35 euros, puede romperse y, además, es un material pesado para utilizar esta botella, por ejemplo, para llevarla a hacer deporte o como instrumento para los más pequeños.

Por suerte, Mariona y Miquel Caimary pensaron en una alternativa igual de buena pero más ligera, y trajeron desde Suiza una botella libre de químicos que además es económica, ecológica, plegable, nada pesada y sin el componente tóxico del que tanto debemos huir: la Squeasy.

Para fabricar una botella de 33 cl de plástico, se deben usar 40 litros de agua, una cifra completamente desorbitada que teníamos que cambiar”, cuenta Miquel. 

“En 2016, por ejemplo, vendimos más de 23.000 botellas. Esto hizo que nuestra empresa ahorrara alrededor de 13 millones de litros de agua en fabricación y evitado la creación de 38 millones de nuevas botellas de plástico PET”, apunta Mariona. 

Plegable y personalizable

Además de por su material, estas botella libre de químicos conquista por su estética. ¡Son plegables y personalizables! Puedes hacerla más pequeña para que te ocupe menos en la mochila. También, intercambiar los colores de cuerpo y tapón, diseñar tu propia etiqueta con tu nombre o dibujo favorito e incluso elegir tapón normal o deportivo.

Entre sus cientos de diseños, triunfan los que simulan personajes animados de películas y series de televisión.

Muchos usuarios se decantan por ellas para personalizar un modelo que represente a su equipo de deporte a su asociación, a su empresa… 

Características de la botella Squeasy

  • No contiene BPA ni ftalatos
  • Es totalmente impermeable
  • Resistente a la corrosión, tanto de ácidos como alcalinos.
  • Permite temperaturas elevadas, incluso esterilización a 140º (usado en artículos sanitarios y para bebés)
  • Inmune a cambios bruscos de temperatura.

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