Cuando empezamos a cocinarnos platos sanos después de los excesos del verano estamos muy motivados. Pero, si esta motivación dura dos semanas, ¡da gracias!. Esto es porque, al final, tiramos siempre de la misma pechuga a la plancha, ensalada sosa, y crema de verduras sin apenas sabor. Con estos trucos para comer sano, podrás cambiar tus platos insípidos por opciones diferentes y sabrosas para cada día.

Apuesta por los platos combinados o bowls

Con cantidades pequeñas pero mucha variedad. De esta forma, podrás motivarte cuando tengas que comer algo que no te apetece tanto, sabiendo que tienes también en el plato algo que sí que te encanta.

Si las verduras verdes no te convencen pero sabes que son buenas para tu salud, combínalas en el plato con alimentos que sí te encanten: un puñadito de arroz, unas aceitunas, huevo, gambitas, tomates cherrys, legumbres, pasta, aguacate, algo de fruta que te guste… Poca cantidad de alimentos pero muy diferentes ¡para que no te aburras!

     

Aliños e ingredientes saludables para las ensaladas

Las ensaladas es uno de esos alimentos presentes en todas las dietas saludables pero que más nos aburre comer. Es cierto que es un plato que acaba haciéndose muy monótono, pero podemos darle ese cambio especial con diferentes aliños que a menudo no pensamos en hacer.

  • Aceite de ajo y romero: rellena una botella con aceite de oliva virgen extra, 1 diente de ajo y romero fresco al gusto. Introduce el de ajo con piel, seca el romero y mételo cuando ya esté seco. Llena la botella de AOVE y déjala 3-4 semanas macerando. Ya tienes tu aceite especial listo para darle vidilla a tus ensaladas, pescado e incluso carnes.
  • Naranja: mezcla en un bol el zumo de naranja y limón al gusto, normalmente con medio de cada es suficiente. Agrega un par de cucharadas de mostaza pura (nada de marcas que añaden azúcares o aceites vegetales refinados), sal y AOVE. ¡Facilísimo!
  • Aceitunas: machaca un puñado de tus aceitunas favoritas y mézclalas con un poquito de aceite, cebolla en polvo, orégano y ajo.
  • Aliño picante: tu ensalada al más puro estilo mexicano. Una cucharadita de salsa de tomate, cayena, tres cucharadas de zumo de limón y sal.
  • Mantequilla de cacahuete: una cucharada de mantequilla, nueces peladas, zumo de limón y un pelín de agua. ¡Alucinante mezcla!

Además, apuesta por innovar en los ingredientes. Para. Piensa un segundo en una ensalada. La estás viendo con tomate, lechuga, cebolla, zanahoria, atún, y si nos apuras maíz, aguacate, huevo duro… Pero poco más. Y, ¡se pueden hacer ensaladas con mil cosas! Ahora están cobrando mucho protagonismo las que llevan una base de legumbres porque, además, son una fuente de vitaminas increíble. La fruta es otro de los ingredientes que no solemos pensar, pero que también aporta un contraste riquísimo al salado de estos platos. Tendemos a pensar en la manzana, pero una ensalada con naranja, kiwi, fresas, uva, piña, higos, granada, melón… ¡Menudo contraste  más delicioso!

También puedes probar la opción de añadir algunos ingredientes calientes: queso de cabra a la plancha, pollo a tiras, pimientos, espárragos, habitas.. Esa mezcla de frío y caliente hará que el plato no te quede tan insípido como una ensalada fría sin más.

Gratinados para dar el toque a comidas aburridas

Rollitos de calabacín rellenos de champiñones, berenjenas con verduras, pimientos rellenos de arroz, patatas cocidas, brócoli, coliflor, espinacas… Pon cualquiera de estas combinaciones en una bandeja, añade queso por encima y ponlos al horno con queso hasta que se tueste. Le dará ese punto rico y divertido. No olvides comprar un queso que sea solo leche (pasteurizada o cruda), sal, fermentos lácticos y cuajo.

Elabora salsas saludables para tu carne y pescado

Aprovecha un día para hacer hamburguesas caseras, albóndigas, croquetas, pescado al horno o a la plancha, para olvidarte de procesados insanos. Haz una gran cantidad y congélalas para toda la semana. Uno de los trucos estrella para comer sano es sustituir la fritura de los rebozados o empanados por una cocción al horno, que también quedan ricos y crujientes.

Es una gran idea que las guardes ya en su salsa ¡es aquí donde está la clave para conseguir platos variados! Unas salsas rápidas, saludables, y sin muchos ingredientes son:

  • Salsa de cebolla, zanahoria y caldo (que puedes aprovechar de guisos o añadirlo ya hecho de bricks sin corservantes).
  • Salsa de cebolla y tomate. Un clásico. Opta por tomate natural y cocínalo en casa o, si lo necesitas comprar ya hecho, escógelo sin azúcar y con aceite de oliva para que sea lo más saludable posible.
  • Verduras y vino: sofríe el pimiento rojo, cuando esté blando añade la cebolla para que se poche y zanahoria previamente cocida. Incorpora un tomate troceado, rehoga durante 2-3 minutos y echa el chorrito de vino tinto (como dos deditos). Puedes dejarlo así o batirlo todo para una salsa finita. Por último, espolvorea hierbas provenzales. 
  • Manzana. Suena rara pero está increíble. Rehoga la cebolla, añade una cucharada de harina hasta que se tueste (más o menos y minuto) y agregar una manzana y media pelada y rallada. Continúa cociéndolo y a continuación incorpora un chorro de leche evaporada disuelta en un vaso de agua sin dejar de remover. Cocinalo todo 10 minutos más y ¡listo!

Puedes guardar la carne con la salsa o guardarlas a parte para añadirlas a lo que más te apetezca si prefieres cocinar al día.

Convierte tus favoritos poco sanos en healthy

Este es uno de los trucos para comer sano que no falla. Porque es imposible que no nos apetezca en toda la semana una hamburguesa, pizza, bizcochos, burritos… Puedes transformar estos platos en opciones saludables, haciéndolos en casa y sustituyendo las harinas refinadas, aceites vegetales o cualquier otro ingrediente insano por otros que sí lo sean.

Pizza con base de coliflor o quinoa

Ralla una coliflor con un rallador o pícala en la picadora. Métela 8 minutos en el microondas y después agrega un huevo, sal y, si quieres, un poco de queso mozarella rallado para darle más sabor. Introdúcela en el horno unos 20 minutos a 180ºC hasta que esté dorada. Después, solo queda que añadas a tu pizza los ingredientes saludables que prefieras: tomate sin azúcar, cebolla, champiñones, pimientos, tiras de pollo, aceitunas… ¡lo que se te ocurra o tengas por la nevera!

También puedes hacer la base con quinoa. Lávala y ponla en un recipiente con agua por  2-3 horas hasta que se hidrate y, después, triturala con el agua, sal y las especias que más te guste. Ponla en el horno igual que la anterior, por aproximadamente 10 minutos. ¡Y ya tienes otra masa saludable para tu pizza!   

Burritos sin tortillas

Otra receta de las más fáciles de “transformar”. Sustituye la tortilla por hojas grandes de lechuga o láminas de arroz y rellénala de verduritas, carne a la plancha, pico de gallo, guacamole, frijoles, queso, arroz blanco… De este tipo de platos, lo peor son las salsas. Por eso, puedes hacer las tuyas caseras.

  • Salsa de tomate sin azúcar y sin freir, al que le puedes añadir chile, especias picantes, cebolla o ajo en polvo…
  • Salsa de yogurt natural, limón, ajo y cilantro.
  • Vinagreta con miel.
  • Salsa de soja con ajo en polvo y cebolla.

Tortitas y bizcocho saludable

Tan sencillo como sustituir la harina por harina integral, harina de avena, etc; endulzar con plátano o dátiles; y el chocolate azucarado por cacao puro. El resto de los ingredientes de estas recetas como huevos, leche y levadura, puedes usarlos sin problema. ¿Puede ser más fácil?

¿Qué te parece? ¿A que son trucos para comer sano muy sencillos pero que pueden ser el toque de muchos platos? Atrévete a mezclar, probar y combinar diferentes estilos de sabores para conseguir una alimentación sana sin aburrirte.

DEJA UNA RESPUESTA

o conectar con: