La llegada de este momento es temida tanto por hijos como por sus padres. Decidir los estudios superiores una vez terminado el periodo anterior de formación, parece una elección que marcará el resto de la vida de nuestros hijos. “Mi hijo no sabe qué estudiar, me preocupa su futuro y no sé cómo ayudarle”, pensarás. Para aprender a gestionar esto, en este post contamos con Valeria Sabater y Antoni Martínez, psicólogos expertos en este área.

Ir a la Universidad, decantarse por la Formación Profesional, seguir en el extranjero, opositar o incluso terminar en este punto sus estudios, son algunas de las posibilidades que pueden estar barajando. Debemos escucharles y acompañarles en todas ellas, estemos más o menos de acuerdo en un principio. 

Lo primero que queremos decirte quizás te extraña, pero es lo mejor para empezar y que sigas leyendo con calma: elegir esto no es tan importante, ni va a determinar su profesión en un futuro, ni va a marcar aquello en lo que trabajará el resto de su vida, de verdad. Que levante la mano quién no ha tomado una decisión y, pasado un tiempo, la ha cambiado. Quién no ha optado por desarrollar algo y, en el transcurso, ha descubierto cosas nuevas y se ha decantado por seguir otro camino. Quién, en definitiva, no se ha equivocado alguna vez.

Lo primero es ponerte en su lugar. Están en una encrucijada, tienen muchísima información sesgada, influencias y referentes muy diferentes, les afectan las tendencias que ven en Internet, lo que vayan a pensar sus amistades… Por ello, lo importante en este punto es que entiendan que es algo que deben reflexionar críticamente, teniendo en cuenta todas las posibilidades, consecuencias y, sobre todo, escuchando lo que les dicta su corazón (seguro que entonces pase lo que pase no se habrán equivocado). 

En AQ Acentor hemos hablado con Valeria Sabater y Antoni Martínez, dos psicólogos y escritores a los que les hemos trasladado muchas de las preguntas que seguramente alguna vez te has hecho y para las que has necesitado respuesta. Ellos nos han contado sus puntos de vista.

No se deciden o no quieren continuar

Mi hijo/a no sabe ni siquiera qué le gustaría ser, nada le llama la atención.

Valeria: La vocación no es una revelación que nos llega de un día para otro. La vocación se construye y se descubre día a día desde que somos pequeños. Así, que un niño o adolescente no sepa a qué quiere dedicar su vida profesional el día de mañana, es algo normal. No obstante, a lo largo de su ciclo académico va a tener que tomar decisiones de forma periódica para reorientar sus estudios. Lo importante es acompañarle en todo ese proceso, para que tú puedas ir viendo su potencial en cada una de las áreas y qué disfruta más haciendo, para que en base a eso puedas orientarle cuando llegue el momento. 

¿Qué pasa si nuestros hijos no presentan ningún interés concreto que les ayude a aclarar qué les gustaría ser en el futuro? Lo ideal es fomentar en nuestros niños la curiosidad, la creatividad, la responsabilidad y el pensamiento crítico desde etapas tempranas. 

Para ello es ideal ponerles en contacto con todas las áreas de conocimiento que nos sea posible de manera divertida y dinámica: arte, astronomía, naturaleza, arquitectura, visitas a museos… Deben ser siempre ellos mismos quienes descubran qué les interesa, qué les apasiona. Nosotros seremos simples facilitadores y acompañantes en ese proceso de descubrimiento vocacional.

Antoni: Que nuestros hijos despierten intereses por áreas determinadas es una cuestión de información. Recoger datos es una tarea tanto para padres como para hijos y hoy en día tenemos muchísimas fuentes a nuestra disposición: en internet, en los institutos, en los centros de juventud… También se imparten charlas de profesionales y profesores universitarios, se visitan las universidades y se conoce a antiguos alumnos…

Este paso ayuda mucho a ambas partes a tener una visión fiable, realista, que pueda derivar en alguna conclusión, por lo que se debe recurrir a ello para tomar las decisiones más adecuadas.

Mi hijo/a no quiere estudiar.

Valeria: Detrás del niño/a o adolescente que no quiere estudiar hay una realidad psicológica y emocional que debemos comprender. ¿A qué se debe la baja motivación? ¿Cuál es la causa de ese rendimiento tan bajo? Sancionarlos o hacer uso de etiquetas como “eres un vago” o “no vas a llegar a nada en esta vida”, no hará más que incrementar las emociones negativas y hasta el comportamiento desafiante. Debemos conocer las respuestas a estas cuestiones e intentar resolverlas, para llegar a la mejor solución para él o ella.

Antoni: Es su decisión. Lo único que los padres podemos hacer es maximizar las probabilidades de que se decanten por estudiar. Es cierto que las estadísticas demuestran que las personas que estudian una carrera o una Formación Profesional tienen más probabilidades de tener un trabajo más cualificado. Estos datos se los podemos transmitir y, del mismo modo, podemos potenciar sus habilidades y que comprendan que para desarrollarlas necesitan complementarlas con formación y experiencia.

Mi hijo/a cambia constantemente de decisión y no sé qué aconsejarle.

Antoni: En la vida hay un aprendizaje constante, en tanto que las decisiones que tomamos están basadas en información, en averiguar cosas… Y debemos decidir teniendo presentes todas las consecuencias. Finalmente, el joven se decantará por algo gracias a un dato que considera determinante e incluso quizás una corazonada. Puede que no decida a tiempo de matricularse, y no pasa nada, el proceso de información y decisión no dura lo mismo en todos los jóvenes

Lo importante es que cuando decida meterse en alguna formación la aproveche. Puede que llegue el día en que se dé cuenta de que se ha equivocado, que no era lo que esperaba o que ha descubierto nuevos caminos. Y no pasa nada, no es tiempo perdido. Lo realmente importante es poner todo el esfuerzo en el camino que se hace: la enseñanza siempre va a ser buena y productiva, sea cual sea siempre va a servirle para algún ámbito de su vida.

No estoy de acuerdo con su decisión

Mi hijo/a quiere estudiar algo que no tiene futuro porque hay muy poco empleo.

Antoni: Hoy en día, no hay unos estudios que les garanticen poder trabajar el día de mañana. No hay empresas para toda la vida, todo es cambiante y cada vez nos gusta más probar y crecer en entornos diferentes.

Ahora, lo que se pide en los empleos son habilidades, empleabilidad. Conectar, ser proactivo, trabajar en equipo, solucionar problemas, ver oportunidades… Creo que si se esfuerzan en desarrollar estas habilidades más que unos estudios u otros, están garantizando que cuenten con ellos. Esto incluye también aprender a encontrar trabajo. 

Valeria: Más allá de cuántos puestos de empleo se ofrezcan de determinada carrera, finalmente se encaminará a lo que le diga su corazón y para cambiar de decisión nunca será tarde. Además de las habilidades que le ayudarán en su carrera académica (matemáticas, lengua, idiomas), a lo largo del camino irá adquiriendo y desarrollando las llamadas habilidades “blandas”: inteligencia emocional, resolución de problemas, tenacidad, creatividad, flexibilidad mental, habilidades sociales… Y esto le será útil para su vida sea cual sea su destino.


Mi hijo/a quiere estudiar una profesión con la que yo no estoy nada de acuerdo.

Valeria: Los padres tenemos dos una responsabilidad fundamental en este ámbito: apoyar sus intereses, sin sancionar. Como ha dicho Antoni, es una decisión de su vida, como la decidimos nosotros en su momento, por lo que nuestro papel en este momento solo es servirle de guía en el camino. 

Antoni: Es un error grave pensar que nosotros debemos aprobar esta decisión o que la tomamos con ellos. Lo cierto es que la toman ellos y nosotros solo les acompañamos. Si aciertan maravilloso y se equivoca, maravilloso también, porque es una oportunidad que va a tener para aprender, descubrir cómo ser ser flexible y encontrar nuevos caminos para su futuro.

Mi hijo/a tiene un sueño que yo sé que es inalcanzable. Quiero que se forme en algo realista y no sé cómo decírselo.

En este caso, lo mejor es que hablemos con ellos y pongamos sobre la mesa todas las consecuencias de forma realista. “Si decides encaminarte a esto, pueden pasar estas cosas, estas son las salidas, el dinero y esfuerzo a invertir…” Hacer este ejercicio le ayudará a poner los pies en la tierra y, si aun así está convencido de que quiere intentarlo, apóyale para que pueda aprovechar el camino de aprendizaje sintiéndose a gusto con la relación que tiene contigo.  

Además, reflexiona si tú consideras que es un sueño inalcanzable porque eres tú quien no confía en que pueda conseguir llegar a ello o porque realmente es imposible. En nuestra sociedad, existen profesiones que se ven más aspiracionales que otras, porque el camino hasta llegar a ellas es muy complicado. Hay astronautas, bailarines/as, científicos/as de la NASA, actores y actrices… que probablemente en su día también pensaron que era un sueño inalcanzable llegar a dedicarse a eso. 

Quiero que estudie lo que considero mejor para su futuro

Quiero que mi hijo/a sea lo que yo no puede ser o se dedique a lo mismo que yo.

Valeria: Debemos comprender y tener presentes cuáles son sus habilidades y competencias. No podemos esperar que nuestro hijo sea ingeniero si a lo largo de su vida académica presenta dificultades en ciencias y matemáticas. Todos los niños tienen un potencial que hay que despertar, apoyar e incentivar.

Nuestros hijos no tienen la obligación de cumplir nuestros sueños frustrados. Deben construir su propio futuro en libertad y en responsabilidad con ellos mismos.

Antoni: Honestidad y claridad con nosotros mismos, siempre. Tu hijo o hija está en su derecho de elegir. Lo importante es que, haga lo que haga, se esfuerce por ser bueno o buena en ello: un buen abogado/a, fontanero/a, secretario/a, limpiador/a… 

Por otro lado, tengamos mucho cuidado, como apuntaba Valeria, en proyectar nuestras frustraciones y lo que no pudimos conseguir. Vencer esto es un trabajo muy valiente por parte de los padres, que debe hacerse poco a poco. 


En definitiva, ten muy presente que es tu hijo o hija quien tomará la decisión final y que, como señalan los expertos, tú solo vas a ser un apoyo en su camino. Por ello, no debes frustrarte si no elige lo que tú crees más conveniente: nada es determinante y, al final, lo importante es que disfrute del trabajo que desarrolla cada día y el camino que recorre. Como has leído al principio, no es una decisión que marque o cambie su vida para siempre, por lo que tampoco hemos de transmitirles más presión de la que ya tienen.

Simplemente es un paso más, que pueden acertar o fallar, pero que siempre estarán a tiempo de dar hacia otro lado si así lo desean.  

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