¿Cómo mantener el calor dentro de la casa sin calefacción?

Lectura 5 min
Cómo mantener el calor dentro de la casa

En invierno, con la llegada del frío y la reducción de las horas de luz, es habitual pasar más horas dentro de casa. También en esta época suele mantenerse la calefacción encendida y a mayor potencia durante muchas más horas con el fin de conseguir un ambiente cálido y acogedor en nuestro hogar. La consecuencia es el aumento del gasto energético de electricidad o gas, con la consecuente subida en las facturas a las que hay que hacer frente.

Existen, sin embargo, una serie de hábitos y de medidas que pueden tomarse para ahorrar en el gasto del gas o de la electricidad y para evitar un uso indiscriminado de la calefacción, manteniendo, eso sí, la casa igualmente cálida. ¿Quieres saber cómo mantener el calor en casa sin calefacción?

Mejora el aislamiento de tu casa

La pérdida de calor y la entrada de frío vienen determinadas en gran medida por un mal aislamiento de puertas y ventanas. Comprobar aquellos lugares por los que se escapa el calor y solventarlo es esencial para mantener el calor en casa. Se puede optar por soluciones más caras pero rentables a largo plazo, como colocar ventanas de doble o triple vidrio aislantes, u otras más económicas, como utilizar burletes adhesivos de plástico o caucho.

Abrir las ventanas y ventilar

Puede parecer contradictorio, pero si se pregunta cómo guardar calor en casa, una de las primeras respuestas será aprovechar los rayos del sol y ventilar la casa. Renovar el aire y permitir que el calor natural del sol caliente las estancias es una manera de ayudar a mantener una temperatura adecuada en el interior de nuestra vivienda. Por la noche, el procedimiento es exactamente el contrario, cerrar las puertas, ventanas y persianas de la casa para evitar que el calor se escape.

Prevenir la humedad excesiva

Una humedad superior al 60% incide en la percepción sensorial del calor y resulta en una sensación de frío mayor. Es importante, por lo tanto, controlar la humedad relativa de nuestra vivienda. Si ventilar la casa no es suficiente, se puede comprar un deshumidificador y situarlo en algún punto estratégico de la casa para reducir la humedad de las estancias principales y con ello generar una sensación de calidez y confort. 

Evitar las corrientes de aire

¿Cómo mantener una habitación cálida sin calefacción? Zonificar la vivienda es una de las posibilidades recurrentes. Cerrando las puertas de la casa se consigue que el frío no se extienda por las diferentes habitaciones. Además, al compartimentar la vivienda conseguimos que el área en donde nos encontramos sea más pequeña y resulte más fácil y económico calentarla.

Un suelo caliente: madera y alfombras

Los materiales y colores de las habitaciones ayudan a retener el calor o a que este se pierda. Suelos de madera y moqueta retienen el calor de manera mucho más eficiente que los suelos de mármol o piedra, dada su alta capacidad aislante. Hay que tener en cuenta que la temperatura del suelo durante los meses de invierno suele rondar los 10 o 12 grados y ello refresca toda la habitación. Para evitar el gasto que supone el cambio de suelo, colocar alfombras gruesas de lana y pelo largo ayuda a aislar y mantener calientes nuestros pies y calentar la estancia.

La decoración es tu aliada

Los muebles y objetos que tenemos en casa son elementos decisivos a la hora de mantener el calor de nuestra vivienda. ¿Cómo mantener una casa cálida? Unas buenas cortinas de material grueso ayudan a mejorar el aislamiento térmico de nuestro hogar. Otros elementos decorativos como alfombras también ayudarán a disipar el frío y la humedad.

El color también ayuda: cuanto más oscuro, mejor atrapará el calor de la luz, como sucede con la ropa de vestir. Si en tu casa llegan los rayos del sol, los muebles oscuros o paredes pintadas de colores menos claros atraparán y retendrán la temperatura interior de la casa más que los elementos más claros

Usa la chimeneas

cómo mantener una casa cálida

Tener una chimenea no es una posibilidad para todo el mundo. Pero si se dispone de una, es posible comprar leña de manera económica y usarla para calentar toda la casa. El ahorro económico viene aquí acompañado del gusto de pasar las horas alrededor de la lumbre. Si no disponemos de una y te preguntas cómo mantener una habitación cálida sin calefacción, existe otra posibilidad, que es hacer uso del calor que desprenden otras fuentes existentes en la habitación.

Aprovecha las fuentes de calor existentes

Otra de las formas de mantener el calor sin calefacción es aprovechar el calor residual de los electrodomésticos, como el horno. En invierno puedes dejar la puerta del horno semiabierta una vez hayas terminado de usarlo para caldear la cocina. 

En otros espacios de la casa puedes usar unas velas grandes estratégicamente colocadas y utilizadas de manera precavida, recordando siempre apagarlas cuando salgamos de la habitación o sintamos que nos quedamos dormidos, ayuda a mantener la sensación de calidez.

¿Qué más podemos hacer para combatir el frío en casa sin calefacción? Abrigarse y utilizar una manta

Además de los consejos para mantener la casa caliente también podemos tener un cambio de actitud para ser consciente que en invierno no es necesario ir en pantalón corto y tirantes para estar cómodo en casa es esencial. Optar por prendas de abrigo cómodas pero de manga larga y materiales cálidos ayuda a reducir la sensación de frío en el hogar. Una buena manta en el sofá para descansar es también mucho más sostenible y económico que encender la calefacción al máximo. 

Artículos relacionados

planos de vivienda Vivienda

Planos de una vivienda: tipos y por qué son necesarios

Existen diferentes tipos de planos de casas que se ajustan a cada construcción. Obviamente estos deben saberse interpretar para poder conocer cómo está estructurada la vivienda y así determinar si sus espacios son óptimos.

actualización renta alquiler Vivienda

Prórroga del límite a las subidas de alquiler al 2%

La escasez de materias primas iniciada con el descenso de la actividad derivada de la crisis sanitaria del Covid-19, la subida de los precios de la energía y la guerra en Ucrania han motivado una escalada imparable de los precios en Europa y, por tanto, en España.